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La conectividad 5G en las ciudades

Cómo la tecnología 5G cambiará las ciudades y la gestión de los servicios públicos

Lectura: 5 min | 26 Nov 18

La Comisión Europea se ha propuesto que la conectividad 5G sea, cuanto antes, una realidad al servicio de la sociedad digital. Distintos ámbitos como la energía o la sanidad mejorarán gracias a la aplicación de esta tecnología. Esto permitirá actuar de forma remota y en tiempo real.

Internet de las Cosas, Big Data, geolocalización, Inteligencia Artificial… Hace solo unos años, hablar de estas tecnologías de manera teórica, y especialmente conjeturar sobre su implantación e impacto en el día a día del ciudadano, era casi un ejercicio de ciencia ficción digno de entusiastas de Blade Runner.

Sin embargo, en lo que llevamos de siglo XXI hemos asistido a un desarrollo tecnológico sin precedentes en algunas tecnologías y a la aparición de nuevas disciplinas. Hoy, remitirse a vehículos autónomos, dispositivos que recogen datos de movilidad ciudadana, seguimiento en tiempo real del tráfico, ambulancias interconectadas o parkings inteligentes es hacerlo de una realidad vigente que está transformando la gestión y el comportamiento urbano.

De manera prácticamente inminente, a estas tecnologías se sumará otra que promete cambiar para siempre la dinámica de las ciudades, tal y como la conocemos. Se trata del 5G, la quinta generación de las tecnologías móviles.

Más datos, más velocidad, menor latencia

Con la implantación de las redes 5G, se incrementará de manera exponencial su capacidad para soportar la transmisión de datos. Además, la velocidad de transmisión superará a la de la fibra óptica, y la latencia se reducirá a entre 1 y 10 milisegundos. Esto significa que cualquier conexión será prácticamente a tiempo real.

Como consecuencia, este nuevo estándar de conectividad favorecerá la interconexión de dispositivos. En otras palabras, supondrá el espaldarazo definitivo para Internet de las Cosas, una de las tecnologías que más ha contribuido al desarrollo de las Smart Cities o ciudades inteligentes.

La apuesta de la Comisión Europea para cambiar las ciudades

La implantación de las redes 5G -estimada para 2020- traerá consigo, según un informe de Accenture:

Será, por consiguiente, motor de crecimiento planetario. Y como tal es considerado también por la Comisión Europea, que incluso ha puesto en marcha una iniciativa conocida como 5GPPP (5G Infraestructure Public Private Partnership). Dicho proyecto integra a la propia comisión con otros actores como fabricantes TIC, operadores de telecomunicaciones, empresas o instituciones de investigación.

La apuesta es clara y el desafío es, sirviéndose de la innovación y la tecnología 5G, asegurar el liderazgo de Europa en nuevos mercados y áreas como las Smart Cities, la e-Health, el transporte inteligente, la educación o los medios de comunicación.

Con esta meta en el horizonte, la Unión Europea destinó 700 millones de euros en 2013 para la financiación del plan público-privado para el desarrollo de la tecnología 5G. Esta cantidad se complementará con fondos privados hasta alcanzar un presupuesto de 3.500 millones de euros en 2025 – fecha en la que se prevé que las zonas urbanas y las principales líneas de ferrocarriles y carreteras cuenten ya con cobertura.

De la teoría y la predicción a la práctica y la gestión pública

En estos momentos, el gran interrogante para las Administraciones Públicas es saber cómo la implantación y generalización del 5G repercutirá en los servicios al ciudadano. En este sentido, son varios los sectores que verán cómo su gestión y procesos cambiarán de manera radical:

Cómo la tecnología 5G cambiará la gestión pública

Energía

Gracias al 5G y con la generalización de las Smart Grids o redes inteligentes, alcanzar la sostenibilidad en el suministro eléctrico de las ciudades será mucho más sencillo. Será gracias a que su capacidad de conectividad permite que los dispositivos que monitorizan el consumo para prevenir las necesidades energéticas transmitan más rápido y de una manera más certera. También que, en caso de fallo, la red inteligente detecte al momento y transfiera al centro operativo un diagnóstico, reduciendo tiempos en la reparación.

En la práctica, con las Smart Grids y el 5G, la gestión de la demanda mejorará todavía más, lo que ayudará a reducir los picos de consumo eléctrico y, como consecuencia, a reducir los costes energéticos. Además, a la hora de planificar la construcción o mantenimiento de las infraestructuras energéticas urbanas y estatales, la Administración dispondrá de más datos e información para plantear su instalación o trabajos de manera eficiente.

Por último, el 5G contribuirá de manera decisiva a la implementación de la iluminación inteligente en las ciudades, posibilitando que la luz se adapte al tránsito de peatones o vehículos, atenuando su potencia cuando estos no estén presentes. Ciudades como Barcelona, Amsterdam o San Sebastián de los Reyes ya han puesto en marcha programas de iluminación inteligente donde la conectividad e Internet de las Cosas son las tecnologías protagonistas. Sistemas que, con la llegada del 5G, serán todavía más eficientes. Por ejemplo, en una ciudad como San Diego (California), con más de 1.300.000 habitantes, se estima que el ahorro será de 1,9 millones de dólares al año, según el estudio de Accenture antes mencionado.

Transporte

En este sector, es una de las características del 5G la que hace de ésta una tecnología básica: la velocidad ultrarrápida en la transmisión de datos. Y es que los operadores de movilidad y transporte (autobus, tranvía, metro, etc.) contarán con información actualizada minuto a minuto, lo que les permitirá optimizar sus rutas en función de pasajeros, tráfico, incidencias, etc.

Además, en el caso de los vehículos autónomos, al conectarse con el centro de datos en prácticamente tiempo real, podrán optimizar su marcha y acortar la distancia de seguridad entre ellos, aumentando la capacidad de la carretera y, provocando de esta forma, la reducción de los atascos, pero también de los accidentes, pues estos vehículos estarán igualmente interconectados y transmitirán información de unos a otros sin apenas latencia.

Controlar el funcionamiento de los semáforos para reducir los atascos o encontrar un sitio libre donde aparcar en directo a través de aplicaciones y gracias a sensores serán acciones cotidianas en tan solo unos años.

Seguridad

Ver a policías o fuerzas de seguridad equipadas con cámaras no es demasiado extraño. Pero gracias a la velocidad 5G, las imágenes grabadas no servirán solo para evaluar o revisar una actuación, sino que desde el centro de mando se podrá seguir al momento la acción. Además, esas cámaras podrán integrarse con los sistemas de videovigilancia y proveer de imágenes en ultra-alta definición. Esto sin duda facilitará el reconocimiento facial prácticamente instantáneo de cualquier implicado en un altercado o accidente.

Más allá de las fuerzas del orden, la instalación de sensores en las calles y la transmisión de la información recogida favorecerá tomar decisiones ante el deterioro de la calidad del aire y una mucho más rápida y eficaz respuesta ante fenómenos meteorológicos (inundaciones o huracanes, algo muy necesario si tenemos en cuenta que los cambios climáticos son cada vez más impredecibles). Basta con recordar las lluvias torrenciales que sacudieron Nueva York el pasado mes de abril o la ola de calor de julio en los países escandinavos.

Salud

La cirugía en remoto es un paso en la evolución de la sanidad que a priori genera vértigo, pero que será posible por la disminución de la latencia derivada de la conectividad 5G.

Los cirujanos podrán beneficiarse de las nuevas velocidades de transmisión. También se podrá atender en remoto, y gracias a la ultradefinición de las imágenes, a pacientes que no puedan acudir al centro de atención por sus problemas de movilidad o porque vivan en áreas rurales. Además, el medico podrá servirse de otras tecnologías como la Realidad Virtual para explicar a los pacientes los síntomas o cuidados simultáneamente a la teleasistencia.

Desde un punto de vista eminentemente práctico, estos avances derivarán en hospitales y centros de salud menos congestionados y recursos humanos y materiales mejor optimizados.

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