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Finanzas

5 buenas prácticas en las finanzas de la Pyme

Lectura: 4 min | 8 Feb 18

El gran reto de la Pyme española es crecer, ganar tamaño. Y para eso es fundamental contar con una gestión financiera sólida que permita que la actividad de la compañía funcione perfectamente. Por ello, más allá de la contabilidad del día a día, seguir estas cinco buenas prácticas te ayudará a proteger la salud financiera de tu pequeña y mediana empresa, preparándola para asumir los retos del crecimiento.

Infografía finanzas Pyme

  1. Proteger el patrimonio con una estructura sólida

En los últimos años se está produciendo un repunte económico en España, circunstancia que está provocando que un buen número de Pymes estén acumulando excedentes de tesorería o valores patrimoniales elevados. Cuando esto sucede, a menudo estos activos quedan expuestos ante posibles demandas judiciales, conflictos laborales o familiares, cargas fiscales, etc.

Por este motivo, la estructura de la Pyme es básica para protegerla de posibles amenazas, tanto internas como externas. Puede que sea necesario plantearse alguna reestructuración, como la creación de una sociedad inmobiliaria o la fundación de sociedades específicas para distintos verticales de negocio.

Contar con una estructura sólida es clave, ya que permite diversificar el riesgo de las finanzas y ser más flexible a la hora de obtener financiación o tomar mejores decisiones.

  1. Hacer un plan de viabilidad antes de endeudarte

Las instituciones han aprendido de la crisis, y las nuevas normativas europeas están replanteándose las condiciones que imponen los bancos para conceder financiación a empresas. En este escenario la Pyme tiene que saber cuantificar sus necesidades financieras a corto y medio plazo y, de este modo, endeudarse sólo lo necesario para impulsar su crecimiento. Esto implica analizar la estructura de capital, haciendo un plan de viabilidad en función de los recursos actuales y previsibles en el medio/largo plazo.

En el caso de que tu Pyme ya acumule deuda, es igualmente oportuno revisar la viabilidad y la situación financiera de la compañía, en aras de una posible refinanciación de la deuda. Esto te ayudará en la negociación de la operación y a la hora de presentar la documentación y las garantías que te soliciten en el proceso.

  1. Equilibrar el flujo de cobros y pagos

En España, el plazo medio de pago ronda los 84 días. Nuestro país siempre ha tenido tendencia al retraso en los pagos, si bien en los últimos años ha ido mejorando y equiparándose a la media europea. Según el dato más reciente, aquí el retraso medio es de 12 días, por encima de los 7 días de Alemania (la mejor pagadora), pero lejos de los 27 días de Portugal.

Tanto el plazo medio de pago como el retraso medio de pago son datos importantes para las finanzas de la Pyme, pues es necesario saber cuánto tiempo tardamos en cobrar de nuestros clientes. Este es un cálculo que debemos hacer específicamente para nuestros cobros y nuestros pagos.

Obviamente, cuanto antes nos paguen, mejor. Pero lo importante es que equilibremos el momento en que cobramos, con el momento en que pagamos a nuestros proveedores, o de otro modo podremos comprometer nuestro balance. Si debemos acometer pagos urgentes que rompen este equilibrio, tendremos que tirar de tesorería, o bien recurrir a financiación, lo cual nos lleva de nuevo al plan de viabilidad.

  1. Analizar periódicamente la situación financiera

Las empresas, como las personas, necesitan revisiones de salud de vez en cuando. Aunque parezca que todo está bien, siempre se pueden identificar riesgos o puntos de mejora en las finanzas.

Realizar informes económico-financieros personalizados al menos cada dos años es muy útil para conocer la verdadera situación de la Pyme. Es recomendable que estos informes los realicen terceros, esto es, firmas de consultoría especializadas que pueden aportar una lectura profesional.

Por ejemplo, estos informes pueden desvelar la necesidad de acudir a un concurso de acreedores cuando todavía hay tiempo para salvar la compañía. Y es que la fórmula del concurso de acreedores se considera en nuestro país como el último recurso, al que a menudo la Pyme acude demasiado tarde.

  1. Profesionalizar la gestión financiera

Muchas de las Pymes españolas han sido impulsadas por emprendedores con visión de cómo debe funcionar un negocio, pero que no siempre reciben toda la ayuda que necesitan en materia de conocimiento financiero, económico, fiscal o patrimonial. Además, el tiempo que requiere la propia actividad de la Pyme no hace nada sencillo mantenerse al día de las últimas normativas y exigencias. Por todo ello se habla a menudo de la necesidad de profesionalizar la Pyme española.

La empresa requiere apoyarse en Directores Financieros y compañías especializadas que además, sean capaces de gestionar las nuevas tecnologías. De este modo las decisiones críticas en el aspecto financiero no dependerán únicamente del criterio de la dirección. De hecho, puede ser necesario que una Pyme con cierta trayectoria y dimensión asuma que la propiedad de la compañía esté separada de la dirección.

Gran cantidad de Pymes españolas son empresas familiares, que nacen del espíritu de un emprendedor que va cediendo terreno a otros miembros de la familia, o bien no es capaz de asumir ciertos cambios en el mercado que modifican su idea emprendedora inicial. Contar con equipos profesionales al frente de la dirección y dirección financiera ayudará a profesionalizar la gestión de la entidad y su sostenibilidad.

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