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Cómo mejorar la productividad en España

La productividad en España. ¿Cómo podemos mejorarla?

Lectura: 3 min | 24 Ago 17

Enciendes la televisión y ves al típico experto diciendo eso de que en España la productividad es baja. Le crees, claro. ¡Es un experto y tiene pinta de saber de esto! Pero nos falta lo básico: ¿Qué es la productividad? ¿A qué nos referimos cuando hablamos de ella? Y, sobre todo, ¿por qué es tan importante?

No hay que agobiarse con los términos económicos. La explicación es sencilla. La productividad mide la cantidad de recursos que empleamos por cada unidad de producto o servicio que crea nuestra empresa. ¿Cuánto tiempo, empleados y recursos necesita una fábrica de tornillos para producir cada tornillo? Eso es la productividad. ¿Fácil, no?

¿De qué estamos hablando?

En general, cuando ese experto de la tele se refiere a la productividad, está hablando de la productividad laboral. ¿Cuántas horas necesita el operario para fabricar un tornillo? Digamos que, para el empresario, cuantas menos horas mejor. Así le costará menos cada unidad y también podrá producir más a un coste competitivo.

Entonces, ¿cómo vamos de productividad?

En general los organismos internacionales suelen señalar la productividad en España como un indicador a mejorar. Sin embargo, las estadísticas muestran que, durante los últimos años, ha habido aumentos importantes, y además son más vigorosos que los producidos en países de nuestro entorno. Veamos estos datos que aporta Eurostat, la oficina estadística de la UE.

Son matemáticas

 Quizá una de las cuestiones que llaman la atención de la productividad en España es que ha mejorado notablemente en los años de crisis. En un año de recesión, 2009, mientras países como Alemania veía caer este indicador más de cinco puntos porcentuales, nuestro país registró un crecimiento de casi el 3%.

La cuestión está en que en la fórmula se pueden mover nominador y denominador. Es cosa de las matemáticas. Que lo haga uno u otro provoca que el indicador registre crecimientos basados en cosas distintas.

Decíamos que para hallar la productividad debemos dividir el PIB entre los empleados. En los primeros años de crisis el primer indicador cayó, pero el segundo (el empleo), lo hizo más.

Si observamos la fábrica de tornillos de la que hablábamos antes, lo veremos más claro. Imaginemos que esa factoría venía produciendo 100 tornillos con 5 empleados. Llegada la crisis, la producción baja a 90 tornillos y la plantilla a 3. Es evidente que la productividad ha subido porque se necesita menos cantidad de empleo por tornillo, es decir, la producción ha caído menos que el empleo.

Antes de la crisis:

  • Producción: 100 tornillos
  • Plantilla: 5 empleados
  • Productividad: 100/5=20

En crisis:

  • Producción: 90 tornillos
  • Plantilla: 3 empleados
  • Productividad: 90/3=30

Consejos para aumentar la productividad

Se pueden hacer cosas para mejorar la productividad y, por tanto, la competitividad de las empresas. Reducir la plantilla y aumentar la carga de trabajo parece haber sido la solución de crisis. Una salida drástica que todos queremos evitar.

Hay una cuestión primordial que debe ser tenida en cuenta como un objetivo a medio y largo plazo: tener un ecosistema con empresas más grandes y fuertes. Cuanto mayor es la empresa, mayor la productividad. En España la mayor parte de las empresas son Pymes, como ocurre en toda Europa. Sin embargo, las muy pequeñas tienen un peso mayor en nuestro país y eso es un lastre.

En España las microempresas (compañías con entre 0 y 9 trabajadores) concentran el 40,4% del empleo. Sin embargo aportan el 26% del Valor Añadido Bruto de todo el conjunto empresarial. Solo el 0,7% del tejido empresarial español (la suma de empresas medianas y grandes) aporta el 55% del valor. Estas cifras salen del estudio La empresa mediana española del Círculo de Empresarios.

Pero hay otras cuestiones que están al alcance de todos, al menos de forma inmediata.

  • Termina con la reunionitis (es un mal endémico español). Fija un orden del día no demasiado extenso y un tiempo dedicado para cada punto.
  • Marca un calendario con objetivos a corto, medio y largo plazo.
  • Forma a tus empleados. Estar a la última es una inversión en mejora de productividad futura.
  • ¿Qué es importante y qué es urgente? Aprender a distinguir esta cuestión te ayuda a mejorar.
  • Analiza y revisa los datos de productividad. ¿En qué momentos la plantilla lo es más? Así puedes planificar mejor la producción.
  • Ley 80/20. Se dice que el 80% de los resultados vienen dados por el 20% de lo aportado. Al menos es lo que dijo hace ya más de un siglo Vilfredo Pareto. Parece lógico entonces concentrarse en ese 20% “más productivo”.

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